La sucesión en la empresa familiar

Por Juan C Lobo

Durante los últimos 10 años he tenido oportunidad de interactuar con varios tipos de empresas: grandes, medianas, pequeñas, regionales, nacionales y multinacionales. La gran mayoría de ellas han iniciado como empresas familiares, sin embargo, algunas han crecido, madurado y en general evolucionado más que otras, ¿por qué?

Son muchos los factores que pueden llevar a una empresa a crecer, mantenerse o desaparecer, sin embargo, he llegado a la conclusión que un elemento común en las empresas que han evolucionado y trascendido en el tiempo, ha sido el contar con una buena estrategia de sucesión. Cuando digo estrategia de sucesión, no me refiero precisamente a que el sucesor haya sido el hijo varón o el mayor, independientemente de su capacidad e interés; me refiero a que esos empresarios han entendido que la sucesión es un hecho natural y que hay que reconocer que no se debe evitar ese proceso.

Es en la sucesión donde se concreta y trasciende el sueño del gestor de una empresa o se hunde en el recuerdo. Por ello, es imprescindible:

  1. Que la primera generación instaure un consejo de administración profesional. El éxito de este consejo es no invitar al amigo administrador o al contador de la empresa, sino a gente completamente externa, que tenga amplia experiencia y que genere confianza.
  2. Considerar dos o tres posibles sucesores, no improvisar, anticiparse para garantizar el éxito del proceso y ajustar la sucesión a la realidad de la empresa.
  3. Poner las cosas en orden, tanto en el protocolo como en los estatutos. Considere temas de divorcios, matrimonios y separaciones.
  4. Establecer el plan de sucesión por escrito. El objetivo es garantizar el sentido de la sucesión y que éste pueda seguirse al pie de la letra. Es clave responder a preguntas como: ¿por qué se hace?, ¿cuándo se hará?, ¿quién lo hará?, ¿quién será el próximo director?, ¿qué requisitos debe cumplir?, ¿quién cumple con el perfil, sea o no de la familia o de la empresa? y ¿qué rol tendrá el fundador en el futuro de la empresa?
  5. Decidir la sucesión con la cabeza, no con el corazón. En este proceso se involucran tanto los sentimientos (padre/madre) como la razón (empresario), pero la segunda debe predominar. Acuda a consultores externos para que la decisión sea objetiva. Elija al más capaz y, sobre todo, procure salvaguardar los intereses de la empresa y la unidad familiar.
  6. Evaluar otras opciones. ¿Qué pasaría si ninguno de sus hijos quiere dirigir la empresa o si no consigue una persona externa que quiera el puesto? Sencillo: su compañía cerraría. Por ello, cuando planifique, considere una estrategia alternativa. Incluso una fusión o la venta del negocio o de sus acciones.

El sueño de los fundadores es que su empresa permanezca, como orgullo y sustento familiar, para ello es necesario prepararse con anticipación, y tener suficiente conciencia y sabiduría para resolver bien, al mismo tiempo, la continuidad de la empresa y mantener la armonía familiar.

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